Músicos según el corazón de Dios

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Deseo compartir mi visión en referencia al privilegiado servicio que tenemos en la tarea de dar gloria a Dios y trabajar por la santificación de las almas, por medio del talento que hemos recibido. Para tal fin presentaré las características esenciales, que según mi limitado criterio, son imprescindibles para cumplir eficazmente con nuestra misión de ministros y adoradores.

Pretendo crear un perfil que nos permita esbozar las características necesarias para formar la Identidad del Ministro de Adoración, tanto en la música, danza, o cualquier otro talento dispuesto al servicio de la nueva evangelización,  tomando como punto de comparación un personaje  conforme al corazón de Dios, que no es otro que nuestro querido David, mejor conocido como El Rey David, ese mismo; el pastor de ovejas, el guerrero, el salmista, el que danzaba con gozo delante del arca,  el  referente de adorador por excelencia en las Sagradas Escrituras. Para esto leamos el siguiente texto bíblico:

“Dijo Saúl a sus servidores: «Buscadme, pues, un hombre que sepa tocar bien y traédmelo.». Tomó la palabra uno de los servidores y dijo: «He visto a un hijo de Jesé el belemita que sabe tocar; es valeroso, buen guerrero, de palabra amena, de agradable presencia y Yahveh está con él.»1Sam 16,17-18.”

Como primera característica encontramos el talento; “sabe tocar” de hecho Saúl había requerido no sólo que sepa, puntualizó “que toque bien”, por tal motivo es ineludible la responsabilidad que tenemos de; en primer lugar: discernir si tenemos el talento, habilidades y destrezas para ejecutar nuestro servicio. Se de muchos líderes que por no herir susceptibilidades o dar oportunidad, omiten esta primera condición, haciendo un daño al aspirante, muchas veces por falta de un proceso real de discernimiento y acompañamiento pastoral; que le permita identificar si es idoneo según sus capacidades, dones y carismas. Por otra parte, si Dios ha dispuesto el talento de forma natural en Ti, esfuérzate con estudio, disciplina, trabajo y oración para ser una verdadera y eficaz herramienta al servicio de Dios.

Es Valiente: “guerrero hábil para la batalla”, por el Bautismo hemos sido llamados, desde el ministerio sacerdotal, profético y real de Cristo, a librar una batalla contra la maldad y la cultura de muerte que cada día se esparce en nuestra sociedad. Nuestro servicio debe ser un arma poderosa para librar esta batalla, pues así como la Alabanza hizo caer las murallas de Jericó, nuestra música, nuestra danza, nuestra adoración; debe romper las cadenas de pecado, odio y maldad que oprimen los corazones, anunciando al mundo el mensaje de salvación y denunciando todo aquello que atenta con la extensión del reino de Dios y la salvación de las almas. Un guerrero valiente sabe elegir sus batallas; muchas veces caemos en la equivocada tarea de atacar, pelear o competir con nuestros hermanos de otros ministerios, destruyendo con nuestra crítica su trabajo, cuando debemos más bien unir esfuerzos para impactar al mundo y aliviar los corazones con un mensaje de Fe, Esperanza y Amor.

De palabra amena: asumamos el desafio de dedicar tiempo para formarnos y conocer nuestra fe en su dimensión escrita, celebrada y vivida; para comunicar con fidelidad el mensaje de salvación. Nuestro compromiso de formarnos supone la tarea de crear metodos y herramientas evangelizadoras que tengan como propósito en primer lugar: Dar razones que motiven al que cree, es decir, le permitan al creyente reafirmar su identidad cristiana y vida espiritual, y en segundo lugar: dar motivos a la razón del que no cree, desde el lenguaje y con las herramientas del mundo, para que puedan ser digeribles por el mundo actual y aquellos que no están sensibilizados con nuestra revelación de fe y no conocen a Cristo, para que nuesto servicio pueda convertirse en un instrumento que propicie el encuentro con Dios.

De agradable presencia: muchos ministros y ministerios, esconden la mediocridad, revestida de falsa humildad tras frases como: “Es para Dios”, “no importa la apariencia” ” Dios ve corazones”, la esencia de nuestro mensaje contiene verdades de vida y salvación y debemos optar por lo bello, sublime y bueno en nuestro modo de presentar la palabra de Dios, que nuestra vida y mensaje reflejen estos atributos de virtud para que tanto en esencia como en apariencia podamos luchar contra la propuesta del mundo, que tiene el peor mensaje con la mejor presentación; cultura de muerte, sexualidad desenfrenada, vicios y otra clase de anti valores, los cuales son promovidos en millones de medios de difusión a nivel mundial,  escondido tras una excelente producción artística y estética, tanto a nivel técnico como de imagen, pero con contenido basura en empaques de oro consumida a diario.

La gente no consumirá nuestra música, no asistirá a nuestros conciertos y cualquier otro espacio que preparemos, hasta que dejemos de esperar que la apoyen solo por el hecho de ser contenido Católico, tenemos, el mejor mensaje en la majestuosidad y belleza de nuestra fe, asumamos el compromiso de presentarlo de la mejor manera posible, como el justo Abel ofreciendo a Dios lo mejor, nuestras primicias, pues Para Dios ¡Sólo lo mejor!

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