Inspiración vs Transpiración

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“Y dijo David a su hijo Salomón: «¡Sé fuerte y ten buen ánimo; y manos a la obra! No temas ni desmayes, porque Yahveh Dios, el Dios mío, está contigo; no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la Casa de Yahveh.”
1 Crónicas 28:20 BJ

En el servicio que desempeñamos en la evangelización por medio de nuestro talento musical, juega un papel muy importante tener claro a la hora de componer; las herramientas y principios que puedan ayudarnos para tal fin, hoy contraponemos dos posturas la de Inspiración VS Transpiración.

Hablando de inspiración

Dicha noción subyace en la idea de que Dios impulsa a una persona para hacer algo: tal acción es posible, pero relativa y no necesariamente divina. Es peligroso, además de inexacto, sujetar el concepto de inspiración a la idea de una intervención frecuente y pseudomilagrosa de Dios en las buenas acciones o en las ocurrencias de las persona,  pues como comentaba un amigo sacerdote,  a quien cito: La inspiración se usa para justificar hasta los bailes de los curas en Misa” cayendo así en la peligrosa tarea de justificar casi todo desde nuestra subjetiva y limitada apreciación.

Otro comun y gran error, es asociar dicho termino a la mítica e idílica acción de las Musas o seres extraidos de un cuento de hadas, con el propósito de conseguir, como producto de la magia o el azar, algún resultado en nuestro trabajo de componer canciones.

Transpiración

Si hablamos de fórmulas mágicas la única posible y comprobada en mi limitada experiencia como compositor es esta: 1% de inspiración, 99% de transpiración, en otras palabras, solo el esfuerzo, la disciplina, la perseverancia en el estudio y la oración: la valentía y el compromiso con el que asumamos nuestra misión, podrá garantizar que nuestro trabajo de comunicar la acción de Dios en nuestras vidas, por pura misericordia de divina, tenga como  resultado que nuestras composiciones propicien en quien las escucha un encuentro con Dios.

¡Dios, que te creo sin tu permiso, no puede salvarte sin tu permiso! así mismo, Dios que nos dió por pura gracia el Talento, nos pedirá cuentas de cómo lo pusimos a producir. Mantengámonos firme en la esperanza, pues Dios no nos fallará ni abandonará, hasta que la obra  que nos ha encomendado sea cumplida.

Para reflexionar

¿Cuales son tus hábitos o rutinas a la hora de componer?

¿Cuales son tus fuentes de inspiración?

¿ A quien admiras como compositor?

Me gustaría conocer tus comentarios… Dios te bendiga.

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