Consejos para componer un Hit de Adoración

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Si, ya sé que el titulo causa curiosidad, puede que evoque cierto escrúpulo en cuanto al “por qué” de tal afirmación,  comencemos entonces por definir algunos términos para aclarar el panorama.

¿Qué es Adoración?

El Catecismo de La Iglesia Católica en su numeral 2097 nos dice lo siguiente:

Adorar a Dios es reconocer, con respeto y sumisión absolutos, la “nada de la criatura”, que sólo existe por Dios. Adorar a Dios es alabarlo, exaltarle y humillarse a sí mismo, como hace María en el Magníficat, confesando con gratitud que Él ha hecho grandes cosas y que su nombre es santo (cf Lc 1, 46-49). La adoración del Dios único libera al hombre del repliegue sobre sí mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo.

 

Adorar es el Acto o actitud de reconocimiento intelectual, moral y espiritual  de la supremacía divina por parte de las criaturas. Es el acto religioso supremo del creyente y se halla expresada por los actos de culto dirigidos a Dios: oración, plegaria, sacrificio. Adorar significa, propiamente, cultivar y profesar sentimientos de humildad, de pobreza, de gratitud  y de apertura desde la mirada  llena de asombro y admiración ante el don de Dios en nuestras vidas, que nace como expresión de la Experiencia de encuentro con quien sabemos nos ha amado, nos ama y nos seguirá amando.

“Pero llega la hora, ya ha llegado, en que los que dan culto auténtico adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque esos son los adoradores que busca el Padre.” Jn.4,23. BNP

 

Hay cosas que deben cambiar

He observado, que en estos últimos años, el Espíritu de Dios ha suscitado en el corazón de muchos el deseo de servirle por medio del ministerio musical o simplemente de hacer de ese don y talento recibido, el instrumento por el cual puedan experimentar un encuentro con Dios y al mismo tiempo llevar a otros a ese encuentro. La crítica que nace de dicha observación, es que muchos han pretendido, asociar el termino Adoración o Worship propiamente, a un genero musical, que debe tener algunas formas armónicas, melódicas y hasta rítmicas ya predeterminadas, en casos más extremos hasta en tipos de pronunciación o modulación de palabras, consonantes y una dosis de seseos y caracterizaciones exageradas. Y ni hablar de la letra, casi que se hace producción en serie de tipo industrializada, en donde muchas veces de forma simplista, que no es lo mismo que simple,  se recoge del ambiente términos comunes, haciendo que casi todas las canciones suenen a lo mismo. Recuerdo de modo gracioso una tabla que observé en las redes,  que decía algo como “Como componer una canción de Adoración” que a continuación intentaré reproducir en el siguiente gráfico:

¿Y ahora que hacemos?

Si quieres Adorar a Dios con tu música y que otros la utilicen como instrumento para tal propósito, te recomiendo lo siguiente:

  • Que sea genuina: es decir que salga de ti, como fruto de tu encuentro con Dios, en el ámbito personal y comunitario.
  • Que sea sencilla: no simple, sencilla, con melodías y palabras que puedan cantar todos
  • Que sea testimonial: dando a conocer la acción de Dios en ti, el porqué de tu gratitud hacia Él.
  • Si vas a copiar que sea de buena fuente: en nuestra Iglesia tenemos una fuente de incalculable valor que es la Palabra de Dios, además de un sin fin de material doctrinal y artístico en cuanto a himnos, oraciones, formulas y recursos propicios para la Adoración nacidos de la experiencia de encuentro personal y/o celebrativa de nuestra Fe, apegadas al magisterio y la tradición ¡No busques afuera lo que hay dentro!

En todo caso, la invitación es a que nuestra música, como acto o instrumento de adoración, nazca como fruto de esa experiencia de encuentro que trasciende las palabras y notas musicales y se convierte en relación, en contemplación, en entrega, en comunión y no fruto de la actividad meramente intelectual o como producto de fórmulas impersonales de producción en serie.  Que nuestro encuentro intimo con Dios nos conduzca del torrente de palabras que nacen como fuente para adorar a Dios hacia el oasis profundo del silencio y la contemplación, en ese lugar cuando sobran las palabras y solo queda el mirar y dejarse mirar por el Amor profundo y transformador de Dios, guiados por el Espíritu Santo infundido en nuestros corazones que clama a Dios ¡Abba!

P.D: Las Canciones de Adoración no son para ser un hit, ese no debe ser su propósito, en todo caso aquellas melodías que salen del fondo de nuestra experiencia de encuentro, deben tener como motivación el rendir Gloria, Alabanza y Adoración a la fuente misma de donde brota toda inspiración Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Cuéntanos ¿Cuales elementos crees que debe tener una canción para ser una herramienta poderosa de adoración?, nos encantaría conocer tus comentarios.

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