Cantarle a Francisco

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Para cualquier persona que haya escuchado hablar al Santo Padre, abriendo su corazón para recibir su mensaje, representa un sueño la posibilidad de poder verlo en persona, escucharlo “en vivo” y tenerlo cerca. Personalmente percibí allí la presencia de Jesús mismo, en la persona de Francisco el Papa amigo, el sucesor de Pedro que nos invita a primerear la fe, desde su propio ejemplo,  irradiando una potente llama de amor en cualquier lugar a donde se dirige.

Por motivo de la visita apostólica de su Santidad a tierra colombiana, varios músicos católicos decidimos tomar la iniciativa de reunirnos a principios  de este año, con el propósito de  escribir  la canción “Demos el Primer Paso”, puesto que como colectivo sentimos la necesidad de aportar desde nuestros dones a la preparación del ambiente, previo a la visita del Santo Padre, pautada para el mes de Septiembre.

Queríamos llegar a los corazones de los niños, de los jóvenes, de los abuelitos, de los padres de familia, es decir, a todos las personas y ambientes que integran nuestra sociedad colombiana, dentro y fuera de la iglesia, con una canción fresca y honesta, una canción que tuviera un mensaje potente de esperanza, de alegría y al mismo tiempo sirviera como una invitación abierta a dar ese primer paso de recibir al Señor en el corazón, y justamente eso fue lo que sucedió.

Demos el Primer Paso, resonó en los corazones de las personas que la escucharon y de manera personal siento que esto se logró como recompensa de Dios a la lucha por la unidad, a la apuesta y disposición  de entregar, nuestros talentos de manera servicial y humilde, a trabajar por erradicar el egoísmo y la apatía, a donar: tiempo, talento y tesoros sin esperar retribución alguna,  más allá de tener la certeza de que juntos somos más, que en la unión está la fuerza, que pudiéramos materializar lo que expresa  la Plegaria Eucarística: “Que todos seamos una sola familia para gloria Tuya”

De este deseo fervoroso nace MCU (Músicos Católicos Unidos), una comunidad que representada por  músicos  y ministerios de distintas parroquias del país, pensado para todos aquellos  que día a día, domingo a domingo, sirven a la iglesia puedan tener un espacio de encuentro para entregar su don.

Esta enriquecedora experiencia  de “cantarle al Papa” me ha dejado las siguientes lecciones:

  • La unidad cuesta pero vale la pena: Unirse se trata en cierta medida de renunciar a sí mismo para compartir con el otro y hacer vivo el deseo de Cristo de que todos seamos uno, en otras palabras, aceptar la invitación del Santo Padre de; establecer la cultura del encuentro.
  • Fijar la mirada en Jesús: Las expectativas de nuestra vida en el servicio muchas veces son diferentes a la realidad. Por eso, cada quien es llamado a poner la mirada fija en su propósito y establecer claramente que Jesús va primero y para Él es nuestro canto y adoración.
  • Servir con humildad sincera: Servir más y hacer más no implica el sentirnos más, la humildad nos da la capacidad de reconocer lo bueno, justo y verdadero y saber que todo cuanto hacemos es por pura gracia y en virtud de saber que ya Jesús lo ha hecho todo por cada uno de nosotros, una falsa humildad nos puede conducir  a la inactividad o a la sub valoración de lo que hacemos,  ser humildes implica saber y reconocer que somos siervos indignos que hemos sido elegidos por puro amor para cumplir la misión de hacer de este mundo la gran familia de Dios, donde todos son llamados, donde tenemos la dicha de llamarnos hermanos

En conclusión, Francisco, “nos trajo luz, paz y palabras de verdad” tal como decía el coro de la canción. Le doy gracias a Dios por MCU, y por el deseo vivo en mi corazón de donar mis talentos al servicio de los demás.

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Cantautora Católica Colombiana. Servidora en la Comunidad Kirios del Santuario de la Divina Misericordia en Bogota. Profesora Universitaria y Productora Musical.

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