Adorador integral: la salud también importa

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“El que es fiel en lo poco, es fiel  en lo mucho” Lc. 16,10a

 

En reiteradas ocasiones escuchamos esta frase del Evangelio la cual nos invita a vivir de forma extraordinaria lo ordinario, a hacer de lo cotidiano un medio de santificación, a no excluir de nuestro rol de evangelizadores factores comunes que afectan directamente nuestro ministerio, hablemos en esta ocasión del factor salud.

Para abordar este tema, les cuento un poco de mi testimonio. Tengo 24 años, soy cantante católica panameña y hace diez años me diagnosticaron nódulos (quistes) en las cuerdas vocales por mal uso de la voz y reflujo gastroesofágico, aunado a esto, obstrucción nasal del lado izquierdo por desviación del tabique, ¿Suena feo verdad? Alguna vez te has preguntado como cantante ¿por qué tengo más de una semana disfónico? ¿por qué razón mi voz se cansa rápidamente? O como instrumentista ¿por qué tengo dolores musculares en ciertas partes?

Cuando Jesús nos habla de saber administrar los dones, no condiciona esta orden a un campo espiritual solamente, sino en todo sentido y la buena salud forma parte integral del misionero evangelizador puesto que es necesario cuidar asiduamente y con mucho amor el don otorgado por Dios;  Dios es sanador claro está, pero ya decía San Agustín “Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti”, así mismo no nos sanará sin nosotros; por eso al comienzo del artículo mencionaba la fidelidad en lo poco, y en este caso ¿qué sería lo poco? Simple, si estás enfermo, si presentas alguna patología que afecta tu ministerio acudir inmediatamente a tu médico más cercano, si no padeces de nada sencillamente se preventivo, y la prevención va más allá de chequeos y pruebas sino también mejoras en nuestros hábitos, a continuación algunas sugerencias:

  • En el caso de los cantantes: se recomienda prevenir y tratar reflujo gastroesofágico, resfriados mal cuidados, alergias crónicas que usualmente provocan rinitis y sinusitis y el mal uso de la voz, que puede desembocar con nódulos en las cuerdas vocales. Al menos una vez al año todo cantante debe realizarse una laringoscopia y en la medida de las posibilidades recibir alguna vez, terapias de voz por parte de logopedas/fonoaudiólogos, los cuales son especialistas en la técnica vocal para saber hablar y respirar correctamente, que es lo básico.

  • Los instrumentistas: deben revisar de igual manera el funcionamiento correcto de los miembros del cuerpo utilizados periódicamente, contemplar la motricidad, posibles problemas de articulación y ejecutar terapias que mejoren el movimiento y las posturas, considerar la ergonomía en la práctica musical también es una ventaja de prevención. Ni siquiera los productores están exentos, puesto que son muchos los que padecen del síndrome del túnel carpiano y similares.

No es fácil ser fiel en lo poco, personalmente me ha tomado años tratar correctamente con estos problemas, he aprendido mucho de recaídas y de momentos de estabilidad, tener una vida sana también es adorar en Espíritu y Verdad, y dar un servicio ministerial de calidad al pueblo de Dios, Lo que me ha ayudado a mejorar:

  • Aceptar y ofrecer cada padecimiento. A ejemplo de Jesucristo, debemos ofrecer cada sufrimiento por pequeño que sea, aceptarlo como Él en el Getsemaní y dará frutos. Como san Pablo decimos: “Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo en beneficio de su cuerpo, que es la Iglesia” Col 1,24.
  • La oración: a través de la oración pedirle las fuerzas necesarias, insistiendo como la mujer necia o el amigo inoportuno del Evangelio, recordándole como hacían los antiguos profetas, que lo hacemos por amor y la salvación de su Pueblo.
  • Disciplina: cualquiera que sea nuestro temperamento o personalidad, debemos luchar por ser disciplinados, organizados en nuestras citas, tratamientos, terapias; pensar y meditar que muchos corazones están sedientos de escuchar a Dios a través de los dones que nos ha regalado.

 

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.  Mc. 12,30

 

Hagamos un alto y amémonos un poco más, cuidando de nuestra salud, nuestro cuerpo, el cual es sobre todas las cosas, Templo del Espíritu Santo. Demos testimonio del Amor de Dios y coherencia evangélica siendo misioneros integrales, inmiscuidos y preocupados hasta por el bienestar de nuestro cuerpo y por qué no, compartir esta necesidad a imitación de María en las bodas de Caná, con otros servidores que conozcas, salva una voz, salva manos, salva corazones.

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